
El Domingo, quería hacer tantas cosas que, como suele pasar, no llegué a acabar ni la mitad de lo que había previsto.
Compré el periódico por la mañana, en un paseo "ventoso" con mis niñas, y no he tenido tiempo de leerlo, de veras, hasta el lunes por la tarde, y no he podido hasta ahora, martes por la tarde, sentarme a escribir esta entrada.
En un descanso, para hacer acopio de fuerzas para continuar, me he sentado con un carajillo, soy aficionado a alegrar el café con un poco de brandy (o coñac si lo preferís), ante la pantalla blanca y vacía del editor de blogger.
Si, aquí, en la tranquilidad de mi pequeño estudio, el silencio sólo roto por la música, eso si, a un volumen bajo, para no despertar a la pequeña que, ajena a todo lo que pasa a su alrededor, duerme la siesta, como sólo pueden hacerlo los niños pequeños, profundamente.
Aquí estoy frente a la pantalla del ordenador, esa ventana por la cual puedo asomarme al mundo a través de vuestros ojos, leeros, compartir mis opiniones.
Levanto la mirada y entre los dos grandes posters enmarcados de sendas portadas de comics de Tintín en francés original, la ventana, la ventana real que separa mi mundo tranquilo del interior de mi casa de ese otro mundo exterior, mas vasto.
Miro a través de la ventana y puedo contemplar las estribaciones de la sierra Espadán, un paisaje apacible, de gran belleza, de una belleza excepcional. Pero sobre todo que inspira tranquilidad.
Si, todo es tranquilidad entre las cuatro paredes de mi estudio, observo como asciende el humo de mi carajillo, elevándose verticalmente hacia el techo, puedo admirar perfectamente como evoluciona, como se retuerce el fino "hilillo" de humo hasta disiparse por completo.
Todo es tranquilidad en mi pequeño estudio de paredes color lila claro, casi blanco.
Percibo el aroma de mi café, siempre italiano, de Zanetti.
El aroma del café se entremezcla con el del brandy, un par de pequeñas cucharaditas de azúcar moreno de caña...
Me quejo para mi mismo de el poco tiempo que tengo para dedicarlo a escribir en el blog, siempre corriendo, demasiado trabajo, las niñas, el sindicato, la asociación, son tantas cosas...
Los libros se acumulan sobre otros libros ofreciendo su canto de páginas a la vista, separándose así de los ya leídos, esperando su oportunidad...
Así es como escribo esta entrada, en la apacible tranquilidad de mi pequeño estudio, escuchando de fondo a Becaud soñar con escapar desde Orly de su triste vida de pequeño burgués, con una taza de un magnífico carajillo de café italiano, con la casi absoluta certeza de que nadie va a derribar la puerta a patadas para turbar mi tranquilidad...
En el diario Público del domingo, ese que no tuve tiempo de leer hasta el lunes, ni de comentar hasta hoy, leí que la bloguera Yoani Sanchez ha sido detenida y maltratada por la policía cubana por su crítica al gobierno Castrista.
Yoani utiliza su blog para denunciar la sistemática falta de libertad de los cubanos, ante la represión del gobierno "revolucionario" de Castro, utiliza para su protesta el mismo medio que nosotros para opinar, aunque con una gran salvedad, ella se juega la vida.
Existe una gran diferencia entre Yoani y muchos de nosotros, yo mismo, que utilizo mi blog para opinar, de una forma lúdica, disfruto enormemente de la escritura en quinta columna, de compartir mis opiniones, mis puntos de vista, mientras que Yoani y otras muchas personas en el mundo se juegan como mínimo la integridad, por utilizar como plataforma para sus reivindicaciones la blogosfera.
Así mientras yo disfruto de un magnífico café mientras disfruto de unos minutos de descanso actualizando mi blog, Yoani se juega literalmente la vida por hacer lo propio con el suyo, en mi caso, no se si sería tan valiente y podría escribir lo que veo en un blog si eso significara ponerme en el punto de mira de los fascistas a los que denuncio...
Afortunadamente no tengo que preocuparme por mi seguridad mientras escribo estas líneas, no soy Yoani ni estoy en un país donde el estado puede asesinarme por ser crítico con el gobierno.
El viernes Yoani salvó la vida por pura casualidad, quizás no tenga tanta suerte la próxima vez, mientras yo me quejo de que no encuentro el tiempo que me gustaría para escribir en la Quinta Columna, en la tranquilidad de mi estudio, frente a un buen café, escuchando a Becaud quejarse en francés de que le ha abandonado Natalie, mientras la nieve caída ha tapizado la Plaza Roja...
Deseo desde aquí, desde el interior de mis cuatro paredes, desde mi humilde blog, que Yoani pueda seguir siendo crítica desde su blog, que en Cuba se restablezcan las libertades y que ni Yoani Sanchez, ni nadie mas, deba estar preocupado mas que por su falta de tiempo para dedicarlo a su blog, como yo, en lugar de hacerlo por su vida.
Salud y República!!
Nexus.
Oliart y la jubilación a los…
Hace 2 horas























